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September 19, 2013
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CAPITULO IV: Un inesperado acompañante.

Parte 1: Nuevo integrante. Se inicia una pandilla.


*En algún lugar de las Tierras Muertas, campamento nómada del Culto a la Plaga*


En medio de un bosque rodeado de arbóreas muertas y marchitas, con ceniza remplazando el lugar de la dulce tierra y un cielo grisáceo cubriendo un cielo enrojecido yacía el Culto Nómada de las Brujas de Plaga. Todos los integrantes hacían sus tareas comunes. Algunos trabajando en herrería, otros atendiendo a los heridos y cansados y otros preparando los brebajes tóxicos en los laboratorios de alquimia. Cada miembro, yegua, semental o potro, vestía el representativo atuendo  del Culto, un traje de protección biológica, similar al de un buzo. Con mascaras de gas y muchos mecanismos de respiración en ellas. Dentro de la tienda mas grande, iluminada por  varias luces eléctricas enredadas en los postes que sostienen la carpa, yacía el poderoso líder del Culto. El famoso e irónicamente desconocido Fremos. Alias el Intocable, entre otros nombres.

Estaba recostado en una enorme cama en el suelo, rodeado de cojines, sabanas y muchos pétalos marchitos de flores ofrendadas. Fremos carecía completamente de piel, al igual que todos sus hermanos malditos. Pero se podía apreciar que era de baja estatura, pero muy corpulento, sus ojos verdes oscuros y su músculos de un color verdoso putrefacto. Era un pony terrestre, aunque por la forma de sus huesos muchos teorizan que fue originalmente una cebra, antes de ser infectado. Encendió inciensos alrededor de su cama para mantener a las moscas alejadas de sus ya corroídos músculos. Estaba leyendo un manual de hechicería para crear una nueva enfermedad, que los de su clase utilizan para fortalecerse y para infectar a sus enemigos.

-Una pizca de malaria… Una porción de viruela… Y tres mililitros de jugo ocular equino… Hmmm, solo falta un trozo de piel de un leproso y este brebaje estará listo- Fremos repasaba las instrucciones de un brebaje toxico para su arsenal químico.
Alguien entra en su carpa, uno de sus soldados. Una bandida de Plaga, al entrar Fremos cerro discretamente su libro y recibió a la bandida. Ella hizo una reverencia antes de hablar.

-Mi General …
-A que se debe esta intervención tan inesperada de vuestra parte. Acaso alguien ha encontrado a otro polizón? – dijo Fremos tranquilamente, la bandida suspiro con preocupación, y le contesto.
-Me temo, mi General… Que es mucho peor, es referente a vuestro primo- Fremos reacciono con sorpresa y temor. Se evaporo en una nube de humo negro y después d en momento se re materializo rápidamente frente a ella.
-¡¿Mi primo?!- grita enjundioso, espera un momento y toma un respiro para tranquilizarse– Aaahhh, ¿mi primo, decís?
La bandida asintió con la cabeza- me temo que si, mi General. Uno de sus guardianes informa por una carta que su primo ha asesinado a uno de sus consejeros y abandono sin autorización su puesto en las cloacas.
-Ese maldito infeliz…- susurra Fremos – bueno,  has hecho bien en informarme, me asegurare de poner orden a esta situación, no es la primera ves que ese desquiciado desobedece mis comandos.
Fremos le hizo una reverencia, la bandida le respondió, se puso su casco de nuevo y se retiro. Fremos regresa a un tocador en una esquina de la carpa, en el cual había un cuadro, el mismo cuadro que el Gargajo posee en sus aposentos. Era el, con su primo y su padre, el padre del Gargajo. En sus tiempos de salud. Fremos mira con melancolía la foto, recordando algo, un error, una desgracia, un pecado. Algo que lo hacia apreciar aquella foto con la misma desgracia que su primo. Después, regreso en si, con una mirada de determinación. Puso la foto en su lugar y fue a su armario en busca de su traje.
Al abrir el armario mira atentamente su amado traje. El traje que infunde tanto miedo en todos los reinos en los que ha estado. Tal ves nadie conozca su carne, su rostro,  pero todos conocen a la mascara con la que lo oculta. Con el traje ya puesto sale de su tienda, y mientras sus seguidores lo observan curiosos mientras se dirige a cierto punto del campamento, galopando con prisa. Llega a una tienda con varios artículos y equipo de química y alquimia. Al llegar, los presente se levantan con respeto. Fremos les ordena “¡descanso!” y ellos vuelven a sus posiciones. Se dirige a uno de los alquimistas, que vestía una mascara de gas y una túnica negra.

-¡Atención, Cólera! – le ordena al Alquimista, llamado Cólera. Este se levanta rápidamente, saludándolo con su casco derecho.
-¡Mi General!- le responde Cólera, con una voz ronca y repulsiva.
- Escúcheme, estoy planeando una incursión personal… Mi primo lo ha vuelto a hacer- le susurra en el odio a alquimista.
- ¿Otra ves a hecho su frenesí del año?- pregunta curioso.
-¡NO!... Aun- dice inseguro- pero me ha desobedecido y abandonado su puesto. Ciudad Necrófaga posee demasiados tesoros como para dejarlo des liderado.
- Comprendo mi señor, ¿para que me requiere?- pregunta el alquimista.
- Cólera, necesito un acompañante para recuperar a mi primo, la ultima vez que fui solo las cosas no tornaron bien… - mira su costado izquierdo con lamento – y es por eso que lo requiero junto a mi- Cólera se aterro un poco con la petición.
-M-Mi señor… Su primo… Me han contado que ha sido capaz de matar a un grifo partiéndolo a la mitad con sus propios cascos… No me siento muy seguro, sin ofender su fuerza.
-Descuide, mi primo sabe la enorme equivocación que seria enfrentarme, ya se lo he enseñado… Y, le informaron mal, fue con un solo casco con el que partió a aquel grifo guerrero- Cólera suspiro de alivio, pero volvió a alarmarse con ese ultimo comentario.
-Si ya tiene suficiente confianza, entonces, reúna a un escuadrón, partiremos en tres horas. Tenemos que rastreas sus pasos... – Fremos se retira, Cólera le saluda mientras se retira caminando, después sale a reunir a los soldados para la incursión.
-En que andarás esta ves, primito… - se dice Fremos a si mismo con preocupación y angustia. Mientras se dirige a la armería del campamento.

*Plaza publica de la posada Common Pleasures*

Aquel caballero borracho de dorada armadura salió apresurado del lugar, sin terminar la pelea que el inicio. Armen y Cáin salieron de la taberna a seguir su rastro, pero al salir no vieron nada. El lugar estaba igual, una fuente antigua en medio de una plaza baldosada con piedra iluminada con altos faroles de luz. La .una seguía en su posición, pero estaba aclarándose el cielo para el nuevo día. Cáin corrió rápidamente a la fuente y salto para aterrizar justo encima de ella, buscando al caballero dorado, Dag. Armen sintió un fuerte dolor en su flanco izquierdo, era el virote que Cáin le había disparado para reaccionar, no se lo había quitado. Se inclino para arrancar el virote con su boca, jalándolo fuertemente. Al sacarlo abrió los ojos mirando al suelo y noto que había un extraño liquido negro ahí.

-¡Por los Dragones del Norte! ¿En donde demonios se metió ese borracho asqueroso?- Cáin maldecía la situación con gran rabia. Al parecer siente algo de rencor por aquella patada. Armen, asombrado, observa el liquido negro y noto que tenia un patrón. Además, mientras lo miraba, su tercer ojo brillaba, y aquel liquido esparcía un aroma invisible en el aire. Estaba siendo derramado por algo… O alguien. Cáin, decepcionado, se baja de la fuente de un salto y se acerca al trote a Armen.

-Es inútil mi amigo, ese caballero se nos fue de los cascos…- Cáin le dice a Armen mientras se recarga en su lomo.
-No te resignes a algo hasta haber visto todos los lados de la situación…- dijo Armen fijando su mirada en el rastro del extraño liquido negro que reflejaba la luz de los faroles.
-De que hablas Armen, se que no pareces expresar molestia alguna por esa flecha que te dispare. Debes admitir que funciono… Un método poco ortodoxo, pero cuando he usado yo métodos ortodoxos. Al final…- Cáin se da cuenta de que Armen ni le hace caso- Mi amigo, ¿qué esta consumiendo vuestro interés que no sea mi tema de conversación?- pregunta Cáin intrigado hablándole junto a su rostro. Armen solamente apunta con su casco al rastro de fluido negro. Cáin, intrigado, se baja del lomo de Armen y acerca su rostro al piso. Su ojo derecho comienza a brillar y cuando su visión es aumentada comienza a caminar mirando al suelo, como si pudiera percibir el rastro y el aroma invisible.

-Interesante fluido el que haz encontrado… ¡Bien echo mi fiel compañero! Tus habilidades rastreras siguen sin oxidarse- Cáin le dice un cumplido.
-Fue mera casualidad, no utilice… El Ojo… Del todo. Pero agradezco que lo reconozcas…- Armen recibe el cumplido, no por la razón adecuada, pero se agradece. Cáin seguía caminando como si estuviera olfateando el suelo, Armen lo comenzó a seguir.

-Aun así, tenemos que fortalecerlo. El cerebro es un musculo mi amigo, y el vuestro, necesita volver a las andadas… Necesitamos volver a las andadas.
-Bien sabes el mal que me provoca esparcir ese poder en mi cuerpo y mente. No queremos repetir esos eventos de… Histeria- dice Armen recordando sucesos del pasado con melancolía.  Cáin seguía buscando la fuente del rastro.

-Esos “eventos de histeria” de los que hablas nos ayudaron mucho en nuestras expediciones profesionales. ¿Recuerdas aquella ves que rastreaste solo con vuestra… Marca en la frente, la saliva de una parvada de arpías en la búsqueda su nido?

- ¿Y recordaras que al encontrarlo en la batalla con ellas una de mis estocadas atravesó el cuerpo de una arpía, clavando la punta en el cuerpo de un potro prisionero? Estaba dejándome llevar demasiado por la sed de sangre inmunda que ignore por completo la presencia de los civiles que teníamos que rescatar- Armen recuerda solamente la desgracia de aquella misión.

-Bah, tu bien sabes que esos potros no debían andar corriendo como pollos sin cabeza. No fue tu culpa. Además, solo murieron tres de los diez secuestrados. Salimos victoriosos al final- Cáin trata de animarlo.

Armen y Cáin se adentraron al bosque de Strong Oak nuevamente al seguir el rastro. Para su fortuna, se hacia mas fuerte y el era mas claro y fácil de rastrear, para su desgracia, estaban adentrándose en una zona no protegida. Bien lo decían los letreros en los arboles cercanos a la posada. “No traspasar” o “Zona de riesgo”. Ambos ignoraron el peligro de las señales y Cáin continuo siguiendo el rastro de liquido negro. Armen continuaba con la conversación.

*Bosque de Strong Oak, zona silvestre*


La noche estaba llegando a su fin, mientras la luna se desvanecía levemente en el cielo junto a los astros que la acompañan, el sol comenzaba a alzar sus primeros destellos de luz al horizonte.  No era muy notable el amanecer en el bosque, por los enormes y frondosos arboles que bloqueaban mucho la luz. Cáin seguía rastreando cual sabueso el rastro de liquido negro, el cual se hacia mas fuerte y visible. Incluso lograron captar el olor, era una peste inusual, una mezcla entre el hierro fundido y azufre. Cáin comenzaba a especular el origen de ese liquido, pero Armen estaba atento a los sonidos del bosque. Aun a plena luz del día, estar en una zona silvestre podría ser un riesgo fatal.

-Si este… Liquido, proviene de donde creo que es… ¿Estáis pensando lo mismo que yo?- pregunta Armen. Cáin se detiene esporádicamente, señalando un alto con su pata.

- Efectivamente mi querido amigo- el Cazador se recarga en un árbol, mirándolo con cierta perversión. Armen no cuestiona su método, de todos modos, el utilizo su poder en el pasado.

Hubo un momento donde se encontraron con una gran pendiente empinada, que llevaba hasta un valle cuya entrada estaba cubierta de maleza. No podían anticipar lo que les esperaba detrás de esa manta de flora. Sin embargo, Cáin se detuvo justo enfrente de la pendiente, apuntando con su casco la entrada al valle oculto. Armen se asomo por la pendiente, pero en ese momento escucho un fuerte echo dentro de su cabeza.

-¡Argh!- grito Armen cerrando sus ojos y tocándose la frente con su casco. Su tercer ojo comenzó a brillar emanando su aura morado oscuro.

-Nuestro campeón se encuentra en ese extrañamente ubicado lago… O al menos aparento que es un lago. ¿Nos dirigimos haya o…?- Cáin se da cuenta de el dolor de su compañero. Preocupado se le acerca.

-Armen… ¿Esta ocurriendo otra ves, cierto?- le pregunto al Paladín, quien seguía con una expresión de dolor en su rostro.

- No es posible… -suspira Armen agarrándose fuertemente su cabeza, mientras escuchaba un millar de ecos dentro de su cabeza- No puede haber uno aquí… Vivo…- Cáin lo mira de frente, sujetando con ambos cascos sus hombros.

- ¿En donde esta, Armen?- le pregunta Cáin al Paladín. Armen de repente mira hacia el cielo, con sus ojos enrojecidos, exhalando un leve y casi mudo. Cáin seguía sujetándolo de sus hombros para evita que cayese por la pendiente.

Armen seguía escuchando voces, hasta gritos dentro de su cabeza. Su marca lo estaba manteniendo en un trance en el que puede percibir los pensamientos de un demonio cercano. Una técnica que utilizaba mucho en los días de cacería. ¿Qué haría un demonio vivo y del poder que percibe en esa zona? Civil, cercana a una comunidad. Sana. Fue entonces cuando escucho el grito de la bestia que emanaba esos pensamientos. Un fuerte y largo alarido de dolor. El grito de dolor proveniente del sufrimiento de un demonio era inconfundible para el y para Cáin. Ellos habían sido los verdugos de miles de demonios en días pasados, incluso aun hoy en día, de ves en cuando. Era muy escaso encontrar un demonio de alto poder y mas en una zona segura, pero estaba siendo asesinado, percibió. No había duda alguna de que ese grito era el ultimo alarido de esa bestia.

Acto seguido, las voces cesaron, su marca paro de brillar y regreso a su estado normal. Armen casi se desmaya, pero Cáin logro mantenerlo consiente. Exhausto, Armen trata de recuperar el conocimiento, incómodamente en los cascos de Cáin como si lo abrasara.

-Armen… ¿Aaarmeeen?- Cáin trata de hacerlo reaccionar, cargándolo en sus patas- Uh, sabes, se que estas respirando, y bien se que vos lo sabes también; ambos sabemos que esta es una escena muy incomoda e inapropiada, especialmente para vos. Así que… Si no es mucha molestia… ¡¿Podes reaccionar?!- Armen reacciono con ese grito. Al momento que abrió sus ojos se levanto y se aparto de Cáin, ligeramente avergonzado. Cáin no se veía perjudicado por ese momento, aunque su mascara cubriera su rostro, era muy expresivo y detallista. Con su propia pose y forma de expresarse puede dar a entender como se siente. Estaba indiferente hacia esa escena.

- L-La verdad… No volverá a repetirse, en serio. Me encuentro algo oxidado en el control de… La marca. Espero que no haya repercusiones sobre… Eso- Armen estaba bastante incomodo y avergonzado de que tuviera que cargarlo. Por poco que fuera, el era muy orgulloso.

-Descuida Armen, si bien en el pasado ocurrieron… Situaciones similares, las consecuencias fueron nulas. Sin embargo, bien cada “escena” permanece en memoria, si sabes a que me refiero… - decía Cáin en un tono sarcástico. Armen solo se quedo mirándolo con seriedad.

Al finalizar ese incomodo momento ambos se decidieron a cruzar por aquella gruta cubierta de maleza. Armen había contactado a alguna bestia cercana, pero pudo sentir su muerte, así que ya no había peligro. O al menos eso querían pensar. Cáin no quería tener otro enfrentamiento con aquel pony de armadura dorada, aun tenia que devolverle su precioso sable que olvido en el combate. Armen tenia varias conjeturas de la identidad de aquel personaje. Su resistencia, su estilo de combate, sus armas y armadura.  Todo encajaba con su teoría, pero no podían anticipar. Están hablando del ebrio que los ataco y que amenazo a varios inocentes, si bien, mas de una ves. Alguien muy peligroso que logro igualarse a Armen en un combate a mano, si bien, Armen no había comenzado, era alguien con una fuerza admirable. Cáin teína en mente cosas similares.

Decididos, se deslizaron por la empinada colina, en camino a la gruta enmalezada. Al topar con la entrada Armen corto las malezas con su espadón, dando unos fuertes cortes laterales. Cuando el camino ya era claro, continuaron avanzando. Era un corto túnel, que sin embargo devoraba la luz. Era oscuro, pero al final se podía ver el destello del valle cercano. Cruzaron por el umbral de la gruta y fue ahí donde lo encontraron. Finalmente, dieron con el misterioso caballo en armadura dorada, dejando a su paso un rastro de pestilente sangre putrefacta. El sol ya estaba postrado en el cielo, y no podía desearse escena mas perfecta. A orillas de una cascada que terminaba en un pequeño lago, estaba el caballero de armadura dorada, sangrante, sentado y sumergido en sus propios pensamientos y pesares, en el lomo de una bestia asesinada. La bestia que Armen percibió, a la que percibió morir. Era obvio quien fue su verdugo.

El caballero, Dag como se hizo llamar anteriormente, estaba en una pose de lamento, de alguna manera Armen podía sentir un dolor en el. El caballero estaba llorando encima de la bestia, con la visera de su yelmo abierta, dejando ver sus ojos. Cáin, asombrado de la hazaña de ese caballero, agresivo y borracho, recién acaba de asesinar a una bestia del bosque. Si bien la criatura no era de gran tamaño, no mas grande que un toro. Era una especie de mamífero, con mucho pelo marrón pero con afiladas zarpas y una cabeza que recuerda a la de un ciervo. Con largos colmillos que sobresalían de su hocico y una cornamenta sin oren alguno. Lo impresionante era que la bestia fue asesinada con los meros cascos del caballero ebrio. Por la forma del cadáver, Dag le había roto el cuello, después de haberlo montado.

Ambos se acercaron con cautela, sin querer perturbar al caballero, este seguía susurrando lamentos una y otra ves. Como si estuviera en un ciclo de dolor. Cáin quería tomar la palabra, pero Armen le detuvo, pues para el primer paso el caballero necesitaría hablar con alguien que compartiera sus ideales. Cáin lo entendió, así que le entrego la daga dorada que le pertenecía y Armen tuvo que dejar su espadón en el suelo. Tenia que proyectarle confianza para poder dialogar civilizadamente, en contraste a su anterior encuentro.

- Nada que dar… Nada que dejar… Nada que concluir…- decía el caballero de armadura dorada mientras bebía de una botella de lo que parecía ser alcohol, ahogándose en sus penas y lamentos.

Armen se acerco con cautela hacia el, pero el caballero logro percibirlo mucho antes.
- ¿Vienes a terminar el trabajo, no? ¡Pues adelante! Acelera el proceso de defunción de este pobre diablo sin lugar en el mundo. ¡Libera al mundo de otra plaga!- gritaba Dag agresivamente, a lo que Armen no tenia palabras, solo permaneció frente al cadáver de la bestia, con el sable en su boca.

- Siempre caigo en la misma trampa. ¿A quien engaño con esta fachada de gloria antigua? ¡Todos se alejaron de mi, todos rechazaron a mis hermanos, todos olvidaron lo que fuimos alguna ves! Y sin embargo, ellos, los ingratos, se regocijan en la armonía que nosotros les otorgamos… ¿Tengo razón?- Dag le pregunta a Armen sin si quiera mirarlo, mientras seguía bebiendo desesperadamente.

Armen clava el sable en el suelo antes de responderle.
- Hemos tenido tiempos mejores, de eso no hay duda. Conocí tu causa y a tus hermanos también. Quizá no vengamos de la misma madre, o del mismo régimen; quizá nuestras misiones eran distintas y nuestros enemigos eran otros, pero eso no descarta el echo de que sienta vuestro dolor- Armen mira al suelo con melancolía y su en su vos podía sentirse tristeza.

A lo que Dag responde arrojándole su botella vacía a Armen, fallando por varios metros, y lo mira con desprecio y rencor en sus ojos. Armen procura mantener la calma, no quiere alterar al caballero y mucho menos en un estado de ebriedad así. Cáin estaba mas atrás, observando con atención los movimientos de su amigo, pero si algo se salía de control entre ambos, el estaría preparado para perforar alguna cabeza con sus navajas.

- Yo… No quería ofenderte... Mucho menos a tus hermanos… Pero, simplemente en estos días, estos malditos días armoniosos y pacíficos, en los que ya nadie recuerda a los verdaderos caballeros- decía Dag sollozando al hablar.

- Yo tampoco tenia la intención de matarte. Creí que eras solo otro usurpador mas que podía hablar y juzgar las acciones de otros sin si quiera saber el dolor por el que pasaron. Aquellos que creen conocer su propia historia- le responde Armen con melancolía en su tono.

- Yo se lo que le hicieron a tus hermanos… Amigo Paladín… - Armen levanta la mirada con sorpresa y curiosidad a ese comentario.
- ¿Lo… Lo sabes?- pregunta Armen nervioso. El equino de armadura dorada le dirige la mirada y salta desde el lomo de la bestia hasta postrarse frente a Armen. El trata de conservar su calma.

- La República La República Lunar ha sido restituida… Pero la han convertido en una atrocidad- le dice Dag mientras pone su casco sobre el hombro de Armen- los juramentos han sido olvidados, los ídolos han sido destruidos, la causa ha sido remplazada – Armen calla con una expresión de rabia controlada en su rostro mientras escuchaba a Dag.
- Los caballeros ya no existen… ¡Esos malditos bastardos adoran a una falsa diosa mientras se cagan en nuestros ideales como si fuera un MALDITO JUEGO DE NIÑOS! – Dag pierde la compostura y cae llorando sobre el hombro de Armen. El Paladín intenta consolar al devastado caballero. Cáin solo mira la situación sumamente extrañado.

- Mi amado hermano caballero…- le susurra Armen con delicadeza y cuidado- Los de nuestra era han tenido que pasar por mucho dolor y sufrimiento. Solamente para perseguir causas vacías. Pero yo, Golden Dag, eh encontrado una esperanza, una misión, una cruzada. Que le devolverá honor a mi existencia una ves mas- dijo con orgullo. Por algún motivo, Dag se echo a llorar sobre su hombro. Armen no tuvo mas remedio que consolar al devastado y ebrio caballero. Cáin seguía sin comprender del todo que ocurría.

Dag le abrazo con mucho cariño, y le hablo entre sollozos y respiros.
- ¡Mi leal compañero, gran Paladín!- dijo con orgullo en sus palabras- Me has conmovido, y vuestra presencia… También la de tu amigo el raro de haya… Me ha mostrado el camino correcto- se levanta, seca sus lagrimas y mira al Paladín. Seguido de una reverencia.
- ¡Armen, Paladín de la República Lunar,  yo, el Asesino de Demonios Golden Dag, eh de pedir por su aceptación en su cruzada! Solicito, por favor, que me deje acompañarlos. Para recuperar mi honor… Entre otras cosas- dijo Dag decidió. Armen estaba conmovido.

- Golden Dag… Asesino de Demonios. Mi amigo Cáin y yo estaremos complacidos y agradecidos de tenerlo junto a nosotros en nuestra cruzada- respondió Armen orgullosamente, haciendo una reverencia a Dag. Era bastante obvio el humedecimiento en los ojos de Dag. Al instante se quebró en llanto, abrazando al Paladín.

- ¡Oh, por todos los inexistentes dioses! ¡¿PODRIAMOS DEJAR LOS SENTIMENTALISMOS PARA DESPUES?! ¡TENEMOS UNA MISION QUE CUMPLIR!- exclamo Cáin molesto. Armen, sumamente confundido y ruborizado aleja delicadamente a Dag de el- ¿Señor Dag?... Es verdad, tenemos que movernos. Y no tuvimos la oportunidad de descansar. ¿Podríamos… Por favor, continuar. Nuestro espectáculo indeseado no nos asegurara una buena imagen en la posada- decía Armen con serenidad. Dag a eso le puso su pezuña en la boca- ¡Oh, no temáis, mi querido y pálido hermano de honor! Usted, y su amigo del sombrero tendrán su noche en la posada, si yo lo digo. ¡ME TIRE A LA GERENTE DEL LUGAR DE TODOS MODOS, JA!- dijo soltando una carcajada. Armen no le encontró gracia alguna, pero le sonrió en buen gesto.

- Así será… ¡Cáin, regresemos a la posada! Necesitamos descansar antes de continuar- le dijo Armen a Cáin, caminando a la par de Dag hacia la salida de aquel pequeño valle. - ¡PERFECTO!... Es muy de nosotros dormir cuando el sol ya ha salido. ¿No, Armen? ¡Tee hee!- replico Cáin alegremente, retornando a la posada, seguido de Armen y de Dag mientras bebía de otra botella que saco de la nada. El Caballero Borracho era ahora siendo ahora un nuevo integrante de este “grupo”. Quien sabe que les aguarda en su aventura.
¡FINALMENTE! :D. Me costo bastante tiempo, mis lectores, pero por fin continuare esta historia ^^. Y sumamente mejorado. Bueno, esta parte la continúe después de haberla dejado a la mitad. Pero he mejorado mi redacción y estilo de escritura para otorgar una mejor experiencia ^^. Lo que se viene después de este capitulo simplemente va de bueno a mejor. Solamente pido su paciencia y apoyo. Agradezco también que ayuden a esparcir y hacer a conoce esta historia. El que me haga mas conocido es una cosa excelente, y agradecería mas su apoyo en ello ;). Bueno, continuare esta historia a su ritmo, pues tengo que cambiar varias cosas en la trama que ya tenia establecidas. Espero que sea de su agrado ^^. No olviden comentar y opinar, ayuda muchísimo ^^.
:iconsonikcyrus:
SonikCyrus Featured By Owner Nov 11, 2013  Hobbyist Writer
Wow!!! Los momentos epicos se vuelven cada vez mas intensos. Ansío ver el capitulo V. :D
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